Su figura, su andar y su acento, la delatan. Es caleña hasta los tuétanos. De las que hablan 'arrastrao' y dicen "ve, vieja", "reíte la belleza" o "pendeja, desmayate".
Con su voz ronqueta de fumar, su cabeza pintada de gris y su menudita figura, se mueve con facilidad por corredores larguísimos, jardines, salones de clase, dormitorios y salacunas.
Esta mujer de 72 años se agacha, se empina en sus tenis blancos diminutos, se sienta en el piso a jugar con los chiquitos de un año o dos. Les da besos, les habla, juega con uno de sus tres perros.
Nohemy Scarpetta de Espíndola lleva 27 años en el trajín de liderar el Instituto Oscar Scarpetta Orejuela de Protección Infantil, un hogar para niños huérfanos o abandonados que fundó su padre hace ya 70 años.
"Mamá Nohemy", como le dicen sus 'hijos' del Oscar Scarpetta, celebra hoy los 70 años de esta institución agradeciendo a sus benefactores todo cuanto les han brindado. Ese tesón, ese amor inagotable por los niños, "mis niños", esos que quiere igual que a sus siete hijos de sangre, será exaltado hoy, a las 8:00 p.m., en el Club Colombia.
La Gobernación del Valle del Cauca le entregará al Instituto Oscar Scarpetta la Orden al Mérito Vallecaucano en grado al Mérito Solidario, y a ella, la Orden al Mérito Vallecaucano en el grado de comendador. Además, Nohemy será homenajeada por la Alcaldía con la Orden Sebastián de Belalcázar, categoría Cruz de Plata, y por el Concejo de Cali. "Voy a salir como el general Arracacha".
Pero las medallas parece que no le interesan. No vive de vanidades, vive para y por los chicos: 240 internos desde recién nacidos hasta los 18 años, y 80 semiinternos, hijos de madres que trabajan, que llegan cada día a las 7:00 a.m. y que se despiden "comiditos y bien cuidados" a las 6:00 p.m.
El hogar
Esa larga edificación que los caleños ven sobre la Calle Quinta con 38 (al lado del almacén Exito), y que hoy luce 'pelada' de pintura porque están próximos a enlucir, es el Instituto Oscar Scarpetta. Por fuera no dice nada, pero por dentro grita vida, bondad, amor.
Está llena de niños que tienen una oportunidad para crecer luego de haber sido abandonados o de haberse quedado sin padres. En todo caso, este es su hogar. Y Nohemy Scarpetta es su mamá.
"La mayoría los recojo recién nacidos. Me los dejan en la puerta en cajitas, o los dejan en basureros, en hospitales, en taxis, en iglesias... A cada ratico me llama un padrecito y me dice: ¡Ay! Nohemy, a tal iglesita por Dios, véngase a recoger un niñito que me dejaron en una banca".
Allí les dan techo, cobija, vestido, alimento, educación, amor.
Y de allí salen graduados como bachilleres tecnólogos, o ayudantes de enfermería o de odontología, especialistas en manejo de máquinas planas, computación, inyección de motores, fibra de vidrio, marquetería o aseo de piscinas.
"Los niños saben tanto, son tan amables, son lo más de bien educados", dice orgullosa.
Tan orgullosa, que su mayor alegría la vive cada vez que uno de esos jovencitos se gradúa. "Cada cartón es una satisfacción, un descanso emocional".
Entrega al 100%
Su vida la dedica 100% al Instituto. "No tengo horario".
Por eso hace catorce años se mudó a un apartamento al frente de su lugar de trabajo. "Los policías ya saben y por la noche me timbran para avisarme que encontraron otro bebé abandonado".
Nohemy es socia honoraria de los clubes sociales de Cali, pero nunca va. Tampoco a tomarse el té con las amigas, ni a pasear. "Ni de fundas, no voy a ninguna parte. No conozco Chipichape. Amigas sí tengo, pero vienen acá a hacerme visita, o simplemente nos queremos; ya no me invitan a nada porque saben que no voy; con la familia es lo mismo".
Pero sus siete hijos y seis nietos -ella enviudó hace tres años - la comprenden. "Ya se acostumbraron. Ellos ya están muy viejos ahora los que me necesitan son los de aquí".
Su sentido del humor y su ingenio son enormes. Alcanza para todo. Hasta para bautizar con apellidos de rancio abolengo a los bebés que ahora cuida.
"A una mocosa divina que hoy tiene seis meses y que habían botado a las cinco horas de nacida envuelta en un periódico le puse Marcela Samper Garcés".
Les da gusto en todo. "Pero al mismo tiempo soy templada".
Esta mujer, que no para en todo el día, que hace llamadas, recibe donaciones, hace mercado a las 4:30 a.m. los sábados en Puerto Rellena, que maneja 68 personas que trabajan en el Instituto, que firma "un cerrao de cartas con 50 muchachitos encaramados" sigue sonriendo.
"Todos estos niños siguen amándome", aun después de que se van, "yo soy su mamá".
Basa su fórmula en la educación que recibió de María Perlaza, fundadora del Liceo Benalcázar, colegio del cual se graduó en su primera promoción. "Temple, bondad, caridad, corazón y mucho amor. Yo adoro esos niñitos".
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On December 12, 2000, Mama Nohemy was given the Medal of Merit by the Sociedad de Mejoras Públicas in Cali, Colombia. |
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